De Guerra y de Amor – Capítulo XVIII


XVIII

A los pocos días llegó una carta de mi padre, diciendo que pasarían algunas semanas pescando en Italia y dejaba la dirección de una pensión a donde podíamos escribirle. – ¡Qué buena idea!, escribiré unas líneas para él.- dijo mi madre, emocionada como una niña. – Espera un minuto, cariño, ¿no crees que será un tanto costoso enviar una carta a Italia? – Pero debo contarle cómo estamos… – Estamos todas bien, niña… han sido muy pocas las veces que pudimos responder sus cartas, no va a preocuparse. – Lo sé, madre.- decía mi mamá- pero… – ¿Pero? – Verá, cuando le dije que iba a dar un paseo por el parque… – ¿Anteayer? – Sí… en realidad fui a visitar al doctor Heredia. – Ya lo suponía yo. – ¿En serio?, ¿cómo pudo darse cuenta? – ¿Cómo podría no hacerlo?, ya entenderás el día que tu hija te mienta… porque créeme que lo hará… ¿qué te ha dicho el doctor? – Pilar, ¿puedes venir un momento? – ¿Está enferma, madre?- dije sinceramente preocupada porque en aquel momento no recordaba ni una palabra de lo que había oído algunas noches atrás. – Estoy embarazada de poco más de un mes. – ¡Qué alegría, madre!, tendremos pronto un niño pequeño corriendo por aquí y yo ya no volveré a estar aburrida cuando ustedes vayan al campo.- hice una pausa y me esforcé por dejar de mostrar mi emoción como si fuera una niña.- Ahora comprendo por qué tenía tantos deseos de responder la carta de papá, ¿qué espera?, ¡vaya y escríbala de una vez!- dije, dándole un beso en la frente. Emocionada, abrazó a mi abuela, que se mantenía fría y distante a un costado y luego partió hacia su cuarto para dedicarse a la escritura. Una vez que mi madre se marchó y me quedé a solas con mi abuela ella me dijo que “yo estaba ya grande y debíamos tener una charla seria”. Acerqué una silla a la mesa para ella, tomé otra para mí y la dejé comenzar, al parecer estaba bien segura de lo que me quería decir. Dijo claramente que la situación no estaba para tener otro niño en la familia. No solo por el dinero, que ya era un problema sustancioso, sino porque implicaba que mi madre abandonaría las tareas del campo por cierto tiempo. Cuando intenté ofrecer mi ayuda, ni siquiera me dejó terminar la frase, yo “debía quedarme cuidando de mi mamá”, sentenció rotundamente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s