De Guerra y de Amor – Capítulo XIII


XIII

– ¿Te has enterado, verdad?- preguntó mi madre a mi padre durante la cena.
– ¿De qué hablas, mujer?
– De que la guerra ha terminado, ¿de qué más podría estar hablando?- intervino mi abuelo.
– Y los hijos de…
– ¡Manuel, está la niña!- dijeron mi madre y mi abuela al unísono.
– Es que no puedo creer que los sublevados hayan tomado el poder finalmente.
– Y al parecer Franco piensa quedarse donde está un buen tiempo- dijo mi madre.
– ¿Qué dices, Carmen?, ya verás lo poco que dura todo esto y qué pronto tenemos una nueva república- sentenció (erróneamente) mi abuelo.
– ¡Madre del amor hermoso, no hablen así que terminarán presos!- gritó mi abuela.
– No exagere madre.- intervino la mía.
– Tú no me digas qué hacer y ya no se discutirá de política, ni aquí ni en ningún otro sitio, ¿me oyeron?- concluyó mi abuela que parecía darse cuenta desde entonces cómo iban a ponerse las cosas.

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